lunes, 21 de julio de 2014
domingo, 20 de julio de 2014
Hola soy mamá, me gustan mucho los libros
Hoy los peques, bueno, en realidad los dos mayores, estaban un poco revolucionados y he improvisado un juego rápido. Como la que más inquieta era Pequeñita, he empezado con ella: la he sentado en mis rodillas de espaldas a mí y mirando a Chiquitín, me he encogido un poco escondiéndome detrás de ella y la he cogido por las muñecas, después he comenzado a moverlas y a hablar como si fuese una marioneta.
Este juego sólo lo habíamos probado una vez más, justo hace un año nuestras vacaciones en Ainsa. Estábamos alojados en un hotel muy elegante y la cena se estaba complicando un poco con Pequeñita... Mientras jugábamos no paraba de reírse a carcajadas. Lástima no tener un vídeo, papá sólo acertó a sacar unas pocas fotos con el móvil que se ven fatal...
Esta vez también se apuntó Chiquitín y no pararon de reírse durante todo el rato que duró el juego.
Cuando la marioneta era Pequeñita cada vez decía algo distinto, pero siempre del estilo de "¡Hola, soy una princesa de ricitos de oro, me gusta mucho bailar y jugar con mi hermanito!". Cuando era el turno de Chiquitín decía lo mucho que le gustaba jugar a la pelota.
Luego llegó el turno de que Pequeñita cogiese mis manos y hablase: "¡Hola, soy mamá, y me gustan mucho los libros!" ¡Casi me derrito!
Este juego sólo lo habíamos probado una vez más, justo hace un año nuestras vacaciones en Ainsa. Estábamos alojados en un hotel muy elegante y la cena se estaba complicando un poco con Pequeñita... Mientras jugábamos no paraba de reírse a carcajadas. Lástima no tener un vídeo, papá sólo acertó a sacar unas pocas fotos con el móvil que se ven fatal...
Esta vez también se apuntó Chiquitín y no pararon de reírse durante todo el rato que duró el juego.
Cuando la marioneta era Pequeñita cada vez decía algo distinto, pero siempre del estilo de "¡Hola, soy una princesa de ricitos de oro, me gusta mucho bailar y jugar con mi hermanito!". Cuando era el turno de Chiquitín decía lo mucho que le gustaba jugar a la pelota.
Luego llegó el turno de que Pequeñita cogiese mis manos y hablase: "¡Hola, soy mamá, y me gustan mucho los libros!" ¡Casi me derrito!
martes, 15 de julio de 2014
En julio: "Bee"
Este fin de semana ha sido el cumpleaños de Chiquitín. Hemos ido a casa a celebrarlo con la familia, y la Tía Loca le ha regalado un libro muy chuli que se llama Bee (editorial Susaeta). Los dos lo han pasado en grande leyéndolo. He disfrutado mucho viendo como la Tía Loca le contaba la historia, jugaban a descubrir los animales y le gastaban bromas. Chiquitín no paraba de reír. Tiene una risa preciosa, tan sincera, alegre, inocente y contagiosa que a veces sientes un cosquilleo... como si se te encogiesen las tripillas, no sé cómo explicarlo. Y se le ponen los ojillos pequeños y brillantes. ¡Qué sol! Es la clase de momentos que no quisiera olvidar nunca, la lástima es que he estado lenta sacando la cámara de vídeo...
sábado, 5 de julio de 2014
martes, 1 de julio de 2014
Cuidado con lo que deseas...
Esto es justo lo que he pensado esta mañana a las 7.30...
Normalmente Chiquitín tiene un despertar maravilloso, en realidad él en general es un niño adorable: es alegre, simpático, activo, cariñoso, y a la hora de despertar no es una excepción. Me encanta cuando por la mañana bien tempranito llega con su cuento de Pocoyo, o del Pollo Pepe, o el que más le apetezca en ese momento, pidiendo con su lengua de trapo que se lo cuente. Sin embargo, desde que se rompió la clavícula... las cosas han cambiado un poco.
Con tanto reposo, se cansaba de cuentos todo el día y al final no pude evitar recurrir a la tele o la tablet. No me importa que los niños vean dibujos en la televisión o en la tablet, o que la usen para jugar, hay tiempo para todo, pero el caso que se ha aficionado demasiado y últimamente se levanta muy temprano, más de lo habitual, muy nervioso arrastrando la tablet o pidiendo que le pongamos los dibujos en la tele. No he podido evitar sentirme fatal y desear que todo vuelva a la normalidad...
Así que esta mañana un poco más tarde de lo normal, pero aún así a las 7.30 de la madrugada, mi Chiquitín ha venido a buscarme con un cuento. Me ha pillado tan cansada que casi no podía enfocar las letras, pero... ¡te quiero Chiquitín! Ojalá todos los días sean así, qué forma más maravillosa de comenzar el día.
Normalmente Chiquitín tiene un despertar maravilloso, en realidad él en general es un niño adorable: es alegre, simpático, activo, cariñoso, y a la hora de despertar no es una excepción. Me encanta cuando por la mañana bien tempranito llega con su cuento de Pocoyo, o del Pollo Pepe, o el que más le apetezca en ese momento, pidiendo con su lengua de trapo que se lo cuente. Sin embargo, desde que se rompió la clavícula... las cosas han cambiado un poco.
Con tanto reposo, se cansaba de cuentos todo el día y al final no pude evitar recurrir a la tele o la tablet. No me importa que los niños vean dibujos en la televisión o en la tablet, o que la usen para jugar, hay tiempo para todo, pero el caso que se ha aficionado demasiado y últimamente se levanta muy temprano, más de lo habitual, muy nervioso arrastrando la tablet o pidiendo que le pongamos los dibujos en la tele. No he podido evitar sentirme fatal y desear que todo vuelva a la normalidad...
Así que esta mañana un poco más tarde de lo normal, pero aún así a las 7.30 de la madrugada, mi Chiquitín ha venido a buscarme con un cuento. Me ha pillado tan cansada que casi no podía enfocar las letras, pero... ¡te quiero Chiquitín! Ojalá todos los días sean así, qué forma más maravillosa de comenzar el día.
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