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miércoles, 10 de septiembre de 2014
Mis manías personales: la censura
Ayer estuve en un centro comercial con Diminuta. Pequeñita estaba en el cole y Chiquitín en la guarde en horario de adaptación, así que aproveché que Diminuta estaba tranquilita para darme una panzada en la sección de libros a ver si encontraba algún detallito para los amigos del cole de Pequeñita y para comprar algo para los bichejos.
miércoles, 18 de junio de 2014
Mis manías personales: preguntar a la RAE
Cada vez tengo más dudas sobre ortografía, uso de los pronombres, conjugaciones... no sé si será porque cada vez leo menos y al escribir me fío del corrector ortográfico del editor de textos, pero cada vez necesito consultar más el diccionario, o manuales de gramática, así que los pobres señores que atienden el servicio de consultas online de la RAE tienen que estar fritos conmigo, porque la verdad es que muchas veces resulta más cómodo preguntar directamente a los que saben.
martes, 10 de junio de 2014
Mis manías personales: "exprimir" los libros
Cuando leo
libros con los peques me gusta exprimirlos al máximo (los libros, no los
peques): no sólo leer la historia y mirar los dibujos, sino intentar
desarrollar otras actividades que ayuden a que los niños se diviertan más, que
compartamos más tiempo juntos y también que aprendan. Unos libros dan para más
que otros, pero de todos ellos procuramos sacar lo máximo posible, aunque hay
que tener cuidado de que no se nos vaya la mano y al final consigamos el efecto
contrario: un soberano aburrimiento por sobredosis de deberes.
martes, 3 de junio de 2014
Mis manías personales: vocabulario
Cuando leo libros con mis pequeños, además de compartir tiempo y disfrutar de la historia y de los juegos que inventamos, me gusta aprovechar y escoger alguna palabra a la que dar importancia y que puedan aprender. Aunque me temo que, a veces, he llevado un poco al extremo esta manía y el empeño en aprender palabras y asociarlas con las imágenes ha penalizado un poco la diversión. Esto me ha pasado sobre todo con Pequeñita, con Chiquitín me he propuesto relajarme un poco.
Aunque la lectura además de la parte lúdica tiene una parte educativa importante, por el momento voy a centrarme en que todos disfrutemos juntos del tiempo que pasemos juntos y que los pequeños se aficionen poco a poco. Intentaré dejar que la parte educativa venga de manera menos forzada.
Aunque la lectura además de la parte lúdica tiene una parte educativa importante, por el momento voy a centrarme en que todos disfrutemos juntos del tiempo que pasemos juntos y que los pequeños se aficionen poco a poco. Intentaré dejar que la parte educativa venga de manera menos forzada.
domingo, 30 de marzo de 2014
Mis manías personales: cuidar los libros
No lo puedo evitar, aunque en general soy bastante vaga y desordenada, para los libros soy una maniática de mucho cuidado. Y además creo que esto es desde siempre. Me gusta cuidar mucho los libros:
Creo que como consecuencia de esta manía nunca me ha gustado demasiado prestar libros ni que me los presten: creo que lo único peor que el que te estropeen un libro es dañar o perder uno que te haya dejado alguien.
Ahora con los niños sufro un poco. Al principio lo llevaba bastante mal: eso de ver páginas arrugadas o libros baboseados, me enfadaba bastante. Ahora lo llevo un poco mejor: Pequeñita ya va siendo grande (tres años y medio ahora) y hace tiempo que trata los libros bastante bien. Chiquitín (veinte meses) todavía es pequeño y sigue sin controlar su fuerza con los libros con pop-ups, y algún cuento que otro sigue comiéndose... pero bueno, es una fase. Lo que hago es procurar estar atenta para que no los rompan, dibujen en ellos ni los pierdan y, cuando les pillo con las manos en la masa, les explico que es mejor cuidarlos bien para que duren mucho y podamos contarlos muchas veces.
- No me gusta escribir en ellos, si es necesario prefiero hacer anotaciones en una hoja aparte e incluirla donde corresponda y, en todo caso, si necesito subrayar o anotar algo utilizo un lápiz (y apretando poquito).
- No me gusta que los libros estén muy "abiertos". Recuerdo que de pequeña tenía una profesora que, para poder sujetar el libro con una mano mientras estaba de pie dando su explicaciones, enroscaba una de las mitades del libro. Uff!! Otra de ellas al abrir una nueva página pasaba su mano con fuerza por la parte en la que se unen las páginas para que quedase bien abierto ¡Escalofríos!
- No me gustan tampoco las páginas arrugadas ni dobladas: para señalar la página en la que estoy utilizo un trozo de papel. No sé por qué pero tampoco soy muy aficionada a los marcapáginas, y eso que hay algunos preciosos, y como idea de manualidades de los peques para día del padre o de la madre, recordatorios de bautizos, comuniones, etc. me parecen estupendos, pero yo soy más de trozo de papel de periódico o de ticket de la compra. Glamurosa que es una.
- Estéticamente no me gustan mucho las librerías llenas de colecciones con hileras de libros todos iguales, así que, aunque me gusta que estén recogidos, no sigo un orden muy estricto. Eso sí, que se vea el lomo. Me pone un poco nerviosa ir a buscar un libro y no encontrarlo porque lo hayan guardado del revés, así que les insisto continuamente a los pequeños para que tengan los libros ordenados y los guarden de forma que se vea el lomo.
Creo que como consecuencia de esta manía nunca me ha gustado demasiado prestar libros ni que me los presten: creo que lo único peor que el que te estropeen un libro es dañar o perder uno que te haya dejado alguien.
Ahora con los niños sufro un poco. Al principio lo llevaba bastante mal: eso de ver páginas arrugadas o libros baboseados, me enfadaba bastante. Ahora lo llevo un poco mejor: Pequeñita ya va siendo grande (tres años y medio ahora) y hace tiempo que trata los libros bastante bien. Chiquitín (veinte meses) todavía es pequeño y sigue sin controlar su fuerza con los libros con pop-ups, y algún cuento que otro sigue comiéndose... pero bueno, es una fase. Lo que hago es procurar estar atenta para que no los rompan, dibujen en ellos ni los pierdan y, cuando les pillo con las manos en la masa, les explico que es mejor cuidarlos bien para que duren mucho y podamos contarlos muchas veces.
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