En enero Chiquitín pasó algunos días malito con fiebre, estaba tan cansado que sólo tenía ganas de leer El pollo Pepe y nos cogía de la mano para ir a buscarlo a la estantería porque no tenía ni fuerzas para ir él solo. Así que cuando vi en Internet que una librería organizaba una visita de Pepe en su local, y que leerían el cuento y harían juegos, como Chiquitín ya estaba recuperado, no me lo pensé dos veces... y empecé la campaña para convencer a papá para ir al quinto pino en coche para leer un cuento sobre un pollo, que además nos sabíamos de memoria. Pero mira, esta vez lo conseguí, aunque por supuesto hubo drama porque, para variar, no encontrábamos la calle.
La visita de Pepe no estuvo mal, más que nada porque los niños pudieron ver a Pepe "en pollo", darle de comer y jugar un poco, porque lo que es la lectura del cuento... da para lo que da un libro de cuatro hojas, además la parte interesante que es la última página es imposible de representar y queda un poco raro... Pero bueno, la librería se curró la actividad, estuvimos un rato con los niños, que lo pasaron muy bien y lo justo era corresponder comprando algún libro.
Estuve dando varias vueltas pero no me inspiraba con nada, así que decidí preguntar a una de las encargadas de la tienda. Mi idea era hacer un regalo para el hijo de una compañera que acababa de cumplir cuatro años y pedí que me recomendara un libro para niños de esta edad, y la primera sugerencia fue En busca del beso (editorial Beascoa).
El caso es que al final no me decidí a regalárselo al hijo de mi compañera, pero tampoco me animé a leerlo yo (me gusta leer los libros antes de que los vean los peques) y se quedó algunos meses en la estantería dentro de una bolsa hasta que Pequeñita lo encontró y hubo que leerlo así, sin pasar la censura.
El libro en sí, es grandecico, así que mejor leerlo sentados que tumbados en la cama sosteniéndolo en alto. Es de tapas dura y papel fino,
Resultado: por fin un cuento chachi, con aventura, con humor, con minimoraleja, con ritmo y unas ilustraciones preciosas. A Pequeñita le encantó, Chiquitín al principio escuchaba encantado pero al final se cansó. Y a mí... ¡también me gustó mucho! y eso que estaba un poco reacia por si iba a ser uno de estos cuentos con mucha cosa moderna, mucha psicología ¡y yo sin mis gafas de pasta!
Y la palabra especial es... Pirueta
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